torsdag 20 mars 2008

“EL NORTE ESTÁ PREOCUPADO POR LAINTEGRACIÓN DEL SUR”

“EL NORTE ESTÁ PREOCUPADO POR LAINTEGRACIÓN DEL SUR”Entrevista con Jhonny Balza, por Encontrarte.. Actual Director del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos ‘Pedro Gual' de la Cancillería de la República Bolivariana de Venezuela. Egresado de la Universidad del Zulia en Ciencias Sociales, Historia y Geografía.

Realizó maestría sobre Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales en a Universidad de La Habana. “Tengo año y medio haciendo el esfuerzo, dando la contribución para hacer del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos ‘Pedro Gual' una institución del siglo XXI que responda a las grandes exigencias que tiene nuestra política exterior, a las grandes exigencias que determina el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores en cuanto a la actualización, la profesionalización y la formación de lo que debe ser el nuevo diplomático bolivariano, consustanciado, a nuestro juicio, con los grandes problemas del país, con una gran formación que, fundamentalmente, lo haga capaz de comprender la dinámica internacional, capaz de entender los grandes temas del debate internacional pero finalmente con una postura bastante crítica, con una conciencia anti-imperialista y revolucionaria y con una gran ética revolucionaria para que pueda defender la soberanía de nuestro país en cualquier terreno e instancia internacional, regional, nacional y local”.

ENcontrARTE: En principio coménteme acerca de las actividades que realiza el Instituto Pedro Gual adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores. Cuáles son las actividades académicas que impulsa, qué planes de estudios ofrece, a quiénes están dirigidos. Jhonny Balza: El Instituto tiene varias instancias organizativas, llamémoslas así. Una primera instancia académica que tiene la inmensa e intensa responsabilidad de orientar todos los cursos, seminarios, talleres, y actividades académicas que se formulan desde el instituto para esta formación del nuevo diplomático bolivariano. Pero esta formación no está dirigida solamente a los funcionarios del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, sean diplomáticos, administrativos u obreros, sino también son cursos de capacitación dirigidos a toda la administración pública, a todas aquellas instancias donde existan hombres y mujeres que tengan que ver con la política exterior de Venezuela, llámese Ministerio de Cultura, Ministerio de Educación Superior, en fin, toda estructura gubernamental, y de la administración pública donde cada día crece crecen las necesidades que tienen que ver con nuestra política exterior. Es decir, para esos funcionarios el instituto también formula cursos de actualización y capacitación con contenidos definidos en talleres, seminarios y conferencias permanentes que tienden a esa gran finalidad: formar, contribuir, aumentar la gran capacidad estratégica y de análisis que necesitan esos funcionarios para divulgar, analizar, estudiar, los fenómenos que se le plantean para el desarrollo de nuestra política exterior.

ENcontrARTE: ¿Cómo es el sistema para optar a esos cursos, cuáles son los requisitos, es un sistema de inscripciones abiertas? J.B: No, para los cursos cortos o talleres, nosotros formulamos las invitaciones a las distintas instancias administrativas, y a través de las oficinas de recursos humanos o aquellas instancias que tienen que ver con la formación de su personal no hacen solicitudes y aceptamos la formulación de los candidatos que ellos designan para esos cursos. También dentro de esa gran estrategia de formación tenemos la maestría en Política Exterior de Venezuela que esta dirigida sólo a aquellos funcionarios que entran al Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores por concurso. Se desarrollan algunas pruebas, esos profesionales son evaluados y una vez que cumplen con los requisitos que se establecen ingresan al servicio exterior, pero prácticamente una vez entran al Ministerio de Relaciones Exteriores entran a la maestría. ENcontrARTE: Ofrecen alguna otra maestría en paralelo o tienen una a la vez? J.B: Sólo la maestría Política Exterior de Venezuela que ya va a graduar la primera cohorte de estudiantes.

Paralelamente tenemos la División de Análisis Estratégico que es un equipo de investigación conformado por un grupo de jóvenes comprometidos con esta revolución, con un gran talento académico-político que le permite hacer un análisis de todos los problemas que se manifiestan en el tablero internacional. Estos análisis sirven de insumos para que las distintas instancias del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores realicen análisis y manejen información que requieren para la interpretación y seguimiento de los problemas fundamentales que se están desarrollando en las distintas áreas donde se manifiesta nuestra política exterior bien sea en el campo económico, educativo, político y básicamente para capacitarlos en cuanto a ciertos aportes fundamentales que tienen que ver con los desarrollos o el balance de nuestra política exterior en distintas regiones geográficas. También diseñamos, dentro de esa actividad docente, actividades sobre las distintas regiones geográficas del mundo. El MRE está organizado para atender la región de África, la región de Europa, la región de América del Norte y multilaterales, y Asia, Medio Oriente y Oceanía, así como América Latina y el Caribe.

Nosotros constantemente estamos diseñando cursos, seminarios y talleres para atender todo lo que tiene que ver con la especificidad geográfica, histórica y política de cada una de esas regiones. De tal manera, que nuestros funcionarios deben tener y tienen una gran comprensión de las realidades económicas, políticas socioculturales de cada una de estas regiones porque pueda ser designado o porque sea su campo de estudio en el quehacer y en el trabajo cotidiano en la Chancillería. ENcontrARTE: Retomando un poco la pregunta inicial y de acuerdo con todos estos programas académicos, ¿cuáles serían los objetivos fundamentales del instituto? J.B: Fundamentalmente formar a un diplomático bolivariano, contribuir con la formación de un funcionario de la administración pública que tenga una panorámica bastante sustancial de toda la realidad internacional, de esa situación internacional tan volátil, tan compleja, tan delicada; una formación político-académica que permita el análisis y la compresión de esa realidad. Posesionamos de algunos instrumentos para el análisis, para la comprensión de los distintos fenómenos que se manifiestan en el marco de las relaciones internacionales. Creemos que desde acá debemos dar una contribución para cursos tan importantes como son cursos de negociación y resolución de conflictos para que todos los funcionarios tengan una comprensión teórica y práctica de los instrumentos necesarios para dirimir conflictos que se producen en las distintas instancias internacionales.

Hay un Programa de Formación en Idiomas que es fundamental donde se enseña el inglés, el francés, el portugués -hoy sumamente importante ya que Venezuela está próxima a entrar en el MERCOSUR-, pero también el árabe, el ruso, el chino, sobre todo hoy cuando nuestra política exterior se consolida, se diversifica la cooperación, se desarrollan amplios planes de integración con todo el mundo, pues es necesario que nuestros funcionarios aprendan el idioma de cada una de estas regiones para el desarrollo de los acuerdos, el seguimiento a la cooperación, la participación en grandes jornadas donde el manejo del idioma es fundamental. ENcontrARTE: ¿Y estos cursos de idiomas forman parte de los programas de los cursos cortos que dictan a las distintas instituciones de la administración pública o son exclusivos para los trabajadores de la Cancillería ? J.B: Sí, esos cursos de idiomas son fundamentalmente dirigidos a los funcionarios de nuestra Cancillería, sin embargo, siempre hay algunas excepciones.

Ahora estamos diseñando un curso de portugués para los parlamentarios que están vinculados al MERCOSUR. A ellos, de manera positiva, le hemos extendido la oferta de un curso de portugués dado que los parlamentarios que están vinculados al estudio del bloque regional del MERCOSUR pues necesitan manejar instrumentalmente esta lengua. De la misma manera le damos importancia al estudio del ruso, del safir, del chino, del mandarín ya que cada día se acrecienta la cooperación con China. ENcontrARTE: Bien sabemos que el Ministerio de Relaciones Exteriores está en la capacidad de atender las regiones de África, Europa, América del Norte, Asía, Medio Oriente y Oceanía, América Latina y el Caribe, específicamente con qué instituciones u organismos internacionales o académicas mantiene contacto el Instituto Pedro Gual en esas regiones?

J.B: Nosotros hemos vigorizado y consolidado mucho nuestra relación con todas las academias diplomáticas del mundo y le hemos dado importancia a toda la relación con las distintas academias de los distintos continentes, pero hemos privilegiado mucho la relación con las academias diplomáticas de América Latina y el Caribe, fundamentalmente con las instituciones asociadas al MERCOSUR y al ALBA porque creemos que es la mejor manera de propiciar acuerdos para la cooperación en temas educativos que permitan el acercamiento, la unidad, el compartir experiencias a nivel diplomático y a nivel de los distintos sectores administrativos de cada uno de estos países. En el caso de Latinoamérica tenemos mucha relación con países como Uruguay, Paraguay, Brasil, Cuba, Chile, con todos los países hermanos, y con todos los países del mundo entero. No desdeñamos empeño, no desvanecemos el afán permanente de tener relación con todas las academias diplomáticas del mundo y en los distintos escenarios donde nos ha tocado participar cada día estrechamos más vínculos, más nexos, compartimos más experiencias, sobre todo divulgando lo que es nuestra enseñanza y nuestros propósitos de formación para el nuevo diplomáticos bolivariano.

ENcontrARTE: ¿Cómo abordan el desarrollo de esa ‘Nueva Diplomacia' y en qué consiste? J.B: Sí, los jóvenes que ingresan a nuestra maestría previamente desarrollan un plan de formación que tiene que ver con las pasantías sociales. Estos nuevos diplomáticos van al encuentro de las distintas comunidades aquí en Caracas donde desarrollan algunas iniciativas en las distintas misiones sociales, conocen y participan de todo lo que tiene que ver con los planes de la Misión Cultura , la Misión Mercal , la Misión Vuelvan Caracas, la Misión Barrio Adentro, la Misión Barrio Adentro, la Misión Robinson. Es decir, se encuentran con todos los hombres y mujeres que participan de los planes que desarrollan y brindan las distintas Misiones. Este plan de formación permite, básicamente, que ellos conozcan mucho más la cotidianidad de los venezolanos, que conozcan las distintas Misiones que hoy ofrece el Gobierno Nacional para favorecer a los que nunca tuvieron nada, permite comprender un poco más, yo diría que bastante, la realidad social venezolana, compartir por más de un mes con todos los hombres y mujeres de las distintas parroquias de Caracas donde existe la posibilidad de conocerlos a través del diálogo permanente. Comprender esa realidad significa comprender al país, significa, a nuestro juicio, elevar el nivel de conciencia, comprender mucho más las raíces fundamentales de los problemas que todavía existen en el país.

Eso logra identificar aún más a los futuros diplomáticos con los problemas sustanciales de nuestro país, conocer los problemas que originan la pobreza, por ejemplo, para que mañana cuando esos futuros diplomáticos estén en distintas instancias internacionales sepan explicar los problemas fundamentales de nuestro país y salirle al paso a cualquier ofensa o a cualquier actitud antipatriótica que pueda surgir en cualquier escenario internacional contra Venezuela, porque comprender al país, conocerlo, identificarse con su problemática social implica tener una conciencia solidaria que permita defenderlo en cualquier instancia internacional. De igual forma, la formación de nuevos diplomáticos se relaciona con la participación de los distintos planes que se ejecutan en la administración pública, de los cursos de idiomas y de la maestría que brinda algunos postulados fundamentales para la comprensión, como te decía al inicio, de la gran problemática expresada en el tablero internacional. Allí tenemos materias básicas sobre negociaciones, sobre la comprensión del pensamiento político latinoamericano, que también es decir estudiar el pensamiento bolivariano, porque así podemos tener garantía de que estamos formando un diplomático bolivariano que sea capaz de interpretar con las mejores herramientas teóricas y prácticas el acontecer internacional, que sea capaz de analizar los distintos problemas y darle respuesta.

ENcontrARTE: Sí, es curioso porque ese nuevo diplomado que plantean parte de un ‘diplomado endógeno', por decirlo de alguna manera, conocernos a nosotros mismos, hacer una gestión interna para luego desarrollar una labor positiva en el exterior... J.B: Claro, porque un diplomático que no conozca Venezuela, un diplomático que no conozca su historia, un diplomático que no conozca su cultura, que no conozca su política, que no conozca su proceso en toda su dimensión político-histórico-cultural-geográfica, no puede defender a Venezuela, no puede hablar de Venezuela ante ningún auditorio, instancia o escenario internacional. Por eso nos interesa mucho formar primero para la comprensión de nuestros problemas, para la compresión de nuestro contexto geográfico, para la compresión de nuestro proceso histórico, vivir esa realidad, comprenderla, estudiarla, asimilarla, internalizarla, compartir con los hombres y mujeres pues sirve mucho para el crecimiento. Por eso hablamos de otro diplomático bolivariano, porque no es mentira que aquí antes existían diplomáticos que no conocían a Venezuela en su más íntima expresión...

ENcontrARTE: Claro, un diplomático que vivía en una realidad paralela a la ‘realidad real', digamos, un diplomático ausente de los verdaderos problemas del pueblo... J.B: Sí, exactamente, y en consecuencia no se podía defender, a lo mejor no sabía explicar lo que realmente sucedía aquí en nuestro país porque no lo comprendía, no lo conocía y explicaba las cosas desde otra perspectiva que no significaba la realidad. ENcontrARTE: Coménteme ahora acerca de las materias que ofrece el pensum de esa maestría que busca formar nuevos diplomáticos... J.B: Sí, en la maestría hay seminarios y talleres sobre América Latina, sobre temas que tienen que ver con la ética en las relaciones internacionales, de hecho actualmente tenemos uno sobre Estados Unidos porque estamos avocados al estudio, a la comprensión y al análisis del problema estadounidense en el marco de su coyuntura electoral. También tenemos una División de Extensión que formula iniciativas dirigidas a todo tipo de público, no sólo a los funcionarios de la administración pública o de la Cancillería , sino a hombres y mujeres comprometidos con el proceso de transformación del país...

ENcontrARTE: ¿Es decir, personas que no necesariamente deben ser profesionales egresados de la academia? J.B: No, de hecho nosotros tenemos un Programa de Extensión a las Comunidades donde estamos en la capacidad de brindar, de ofrecer, de compartir, talleres sobre política exterior en el seno de las distintas parroquias de Caracas donde se da una gran reflexión y hay un compartir de saberes, porque creíamos que esos hombres y mujeres no estaban empoderados del concepto y de conocimientos de política exterior y relaciones internacionales pero esa relación e interacción nos ha permitido comprender que sí hay gente que conoce a plenitud los postulados expresados en nuestra Constitución Bolivariana sobre los ejes fundamentales de nuestra política exterior.

ENcontrARTE: Y claro, quizás estas personas de las comunidades no realicen sus análisis a partir de teorías provenientes de la Academia ni utilicen un lenguaje tan estilizado como el académico pero eso no indica que desconozcan lo que sucede a nivel político en el exterior ni en el país... J.B: Por supuesto, por eso es una experiencia bien interesante porque allí se pone de manifiesto que la gente está bastante compenetrada con todo lo que ocurre a partir de la realidad internacional, conoce lo que Venezuela está desarrollando en cada uno de los continentes y habla con mucha profundidad, con mucha autoridad, con mucha comprensión de los planes de cooperación que tiene Venezuela con el resto del mundo.

ENcontrARTE: ¿En qué comunidades han llevado a cabo estos programas? J.B: En la parroquia San Juan, en la parroquia Altagracia, en la parroquia Chacao, porque no sólo vemos el Oeste de la ciudad, también vemos el Este. De esa manera nosotros logramos propiciar algunos encuentros para la reflexión, para el diálogo permanente, para el intercambio de opiniones, siempre en materia de política exterior y siempre tratando de consolidar en gran medida lo que tiene que ver con el estudio y la comprensión de nuestro proceso histórico. Porque como te decía anteriormente, no podemos explicarnos nuestra política exterior sino no partimos del conocimiento de una realidad nacional.

ENcontrARTE: Entiendo entonces que sólo han realizado esas experiencias en la ciudad de Caracas. ¿Tienen previsto extender este programa a nivel nacional? J.B: Hemos desarrollado algunas experiencias en Miranda y en el Estado Carabobo. En estas regiones las gobernaciones se han interesado en algunos seminarios y talleres nuestros, de manera que nuestro vínculo se ha ido extendiendo y hemos ido fortaleciendo la relación de trabajo con ellos y también con la Alcaldía del Estado Vargas donde tenemos algunas relaciones fraternas y hemos desarrollado algunas estrategias de formación, de actualización y de mejoramiento profesional sobre temas de política exterior de Venezuela. Y tenemos previsto desarrollar este proyecto en todo el país, pero hemos ido aprovechando estas primeras experiencias para ir creciendo poquito a poquito desde todo punto de vista e ir consolidándonos.

ENcontrARTE: Ahora, ¿el Instituto cuenta con algún otro plan para proyectar y promover los asuntos sociales y políticos que se están desarrollando en el país? J.B: Sí, también tenemos dentro de la División de Extensión lo que llamamos Visitas a las Rutas Sociales donde todos los funcionarios y diplomáticos provenientes del exterior que visitan nuestro país son llevados para que conozcan las distintas misiones sociales. Hemos organizado, con representantes gubernamentales de distintos países que han venido a nuestra Chancillería, visitas a distintas localidades como el Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda, la Ruta del Chocolate en el Estado Miranda, el cardiológico Infantil, en fin, que conozcan un conjunto de manifestaciones que hoy son íconos fundamentales en las misiones sociales para enseñar todos los adelantos que se han venido cumpliendo producto del compromiso que tiene nuestro gobierno nacional con todos los desposeídos, con todos los hombres y mujeres del país de los distintos estratos sociales. Dar a conocer esta experiencia para nosotros ha sido muy interesante porque no es lo mismo verlo en la televisión, o leerlo, que verlo con tus propios ojos. Esos funcionarios de otras latitudes que han visitado nuestro país y que han tenido la oportunidad de que nosotros los llevemos a conocer las misiones sociales, se han ido muy satisfechos porque precisamente les hemos dado la oportunidad de observar, de comprender y eso les ha permitido analizar de otro modo todo lo que está aconteciendo en nuestro país convirtiéndose, por tanto, en nuestros primeros aliados en defensa de nuestra política exterior en los distintos escenarios donde ellos participan y desarrollan su labor cotidiana.

ENcontrARTE: Hábleme de las Publicaciones Especiales y de la revista ‘Política Exterior y Soberanía' que edita el Instituto Pedro Gual. J.B: Bien, dentro de ese conjunto de iniciativas en el marco de la docencia, la investigación y la extensión tenemos una política editorial que se traduce en la revista ‘Política Exterior y Soberanía' que divulga y promociona grandes temas justamente de política exterior porque nos interesa mucho divulgar estos asuntos en el resto del mundo para la promoción de la cooperación, para lo que significa la divulgación de nuestra solidaridad con el resto del mundo y para impulsar una reflexión a profundidad sobre lo que representan tópicos tan interesantes como es el respeto al derecho internacional, hoy tan lesionado, tan vapuleado. También desde la revista nos introducimos en el debate del Socialismo del Siglo XXI que es un debate para nosotros sustancial que debemos dar a conocer en el mundo acerca de cómo construir a partir de nuestra especificidad histórica este socialismo. La línea editorial de la revista, ‘Política Exterior y Soberanía', la dirige un equipo que existe en el Instituto, en ese caso, mi persona, el subdirector Héctor Constant Rosales, y dos profesores más, Lolola Hernández y Roger Poveda. Esta publicación con sólo un año de vida ha logrado conectarse con distintos escenarios internacionales. Ya ha sido presentada públicamente en la Feria Internacional de Libro en La Habana , hace aproximadamente una semana, se ha presentado también en Bolivia, en Nicaragua, y próximamente se piensa editar en Canadá. ENcontrARTE: ¿En qué países se difunde esta publicación? J.B: La revista a través de nuestras embajadas está llegando a todos los países del mundo, al igual que las Publicaciones Especiales que son unos cuadernillos sobre tópicos sustanciales como Petroamérica y la integración energética de América Latina y el Caribe, y uno que recién bautizamos el 27 de febrero, en el Piso Salvador Allende del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, titulado Fundamentos filosóficos de la nueva Integración del Sur. Ciertamente, con este último estamos empezando a hacer una pequeña contribución puesto que plantea esa enorme reflexión que se está haciendo en América del Sur y donde nuestro país juega un papel fundamental.

ENcontrARTE: También tengo entendido que publican un boletín informativo llamado ‘Nueva Diplomacia' donde se abordan los temas de una manera más sencilla, con menos profundidad, y con menos extensión. ¿Este boletín va dirigido a un público menos especializado, a diferencia de la revista ‘Política Exterior y Soberanía', digamos, a un público más general, más popular? J.B: No, nosotros precisamente, hemos creído en la necesidad de que nuestra revista llegue a todos los sectores. Para nosotros es tan importante un trabajador como un diplomático, un profesional como un estudiante, para nosotros es importante todo ser humano, todo ciudadano, y nosotros ponemos nuestra revista y nuestra política editorial al servicio de todos los ciudadanos. De tal manera que hacemos un esfuerzo para que nuestras publicaciones lleguen a todo el mundo independiente del sector social. Por supuesto, la revista tiene un alcance mucho más teórico, el boletín es más divulgativo de algunos tópicos fundamentales de nuestra política exterior y de algunas tareas que nos interesa difundir de nuestro Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual.

ENcontrARTE: ¿Y cómo es el sistema de difusión de estas publicaciones, por ejemplo, si cualquier persona la quiere adquirir? J.B: La revista la hacemos llegar a nuestras embajadas, a las academias diplomáticas, a algunas universidades del mundo, y siempre dejamos alguna cantidad bastante sustancial para repartir aquí en el Instituto.

ENcontrARTE: Desde su perspectiva como Director del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos, cómo observa el posicionamiento político-social de Venezuela en el exterior? J.B: Venezuela se está haciendo notar en el mundo, el mundo tiene los ojos puestos sobre Venezuela, sobre nuestro proceso revolucionario. Poco a poco se han ido edificando, junto con otras naciones, sistemas de apoyo mutuo que garantizan la revalorización de principios básicos ligados a la sociabilización, la humanización y la cooperación entre los pueblos, sobre todo entre los pueblos de la Región. Para naciones hermanas como Bolivia, Ecuador, Brasil, Nicaragua, somos un ejemplo a seguir de lucha, de constancia, de patriotismo y de que las tesis bolivarianas aún siguen vigentes. Por otro lado, a nivel interno, nuestros aciertos tienen que ver con el otorgamiento de poder al pueblo. La expansión de las teorías revolucionarias bolivarianas en las comunidades, a partir de distintas experiencias para el fortalecimiento del Poder Comunal, está relacionado con empoderar, como dice nuestro Presidente, a las comunidades con ese poder que va a permitir enfrentar y acabar con la burocracia y construir los planes de cooperación dentro de ese gran aliento para la transformación revolucionaria de nuestra sociedad y podamos decir, dentro de muy pocos años, que hemos acabado con la pobreza.

ENcontrARTE: ¿Cree que por ese camino podríamos dejar de ser un país subdesarrollado? ¿Qué proyecciones hace Usted al respecto? J.B: No, imagínate, yo no me atrevería por respeto a las ciencias sociales, a decir que para el 2010, 2011, podríamos dejar de ser un país subdesarrollado, no puedo, no llego a esa exageración. Lo cierto es que hay toda una planificación que indica que en muy pocos años Venezuela, y lo está demostrando ante el mundo, con los grandes recursos al servicio de las necesidades de nuestra población, será capaz de resolver los ingentes problemas que se vinieron acumulando en nuestro país. En la medida en que nosotros podamos dejar a un lado los valores capitalistas y asumamos los valores humanistas del socialismo, en esa medida podremos demostrar que somos capaces de romper con los lazos de dependencia que aún privan en nuestro país, podremos romper con el subdesarrollo, podremos declararnos verdaderamente autónomos, soberanos, y auténticamente democráticos como ya lo somos.

ENcontrARTE: Bueno, como ya sabemos hacia allá va dirigida la llamada ‘Nueva Diplomacia', hacia entender las relaciones humanas desde otro punto de vista y desarrollar las relaciones entre los países desde una perspectiva más solidaria... J.B: Exacto, desde un punto de vista más solidario, de complementareidad, de integración, de acercamiento, de diálogo permanente, de comprendernos entre sí, de saber que es posible tener diferencias con otros pero que a través de la diplomacia, en este caso a través de la diplomacia bolivariana, juega un rol y un papel fundamental el diálogo, la confrontación por supuesto, no evadimos la confrontación, pero ante todo el diálogo sobre la base del respeto al derecho internacional, sobre la base de la solidaridad, y sobre la base de la cooperación, que son paradigmas fundamentales que se expresan en nuestra Constitución Bolivariana y que se ponen de manifiesto en la historia venezolana a partir del nuevo gobierno luego de aprobada la nueva Constitución en 1999.

ENcontrARTE: Con relación a las Misiones y los distintos programas sociales, ¿cómo ha observado que éstos logran cohesionar y proyectar una imagen real y positiva de Venezuela en el exterior? J.B: Bueno, sin duda, el desarrollo de las Misiones, su complejidad, sus aciertos, están sirviendo para hacer comprender el proceso a los venezolanos que sienten la respuesta a través de estos programas sociales. Pero también se está dando a conocer en el mundo que nuestro gobierno ha estado proporcionando ingentes recursos para atender las demandas de los sectores populares, de los sectores de clase media, de todos los hombres y mujeres del país. No hay ninguna Misión en el país llámese como se llamen, Mercal, Barrio Adentro, Vuelvan Caras, Cultura, Robinson, Ayacucho, etcétera, que no le dé respuesta a los problemas sustanciales, y estos resultados, todo lo que allí se pone de manifiesto, es promocionado ante el mundo, es divulgado ante el mundo, para que los hombres y mujeres de las distintas latitudes geográficas vean cómo se desarrolla el proceso auténtica y verdaderamente democrático en nuestro país, y cómo la economía está al servicio de las grandes mayorías de nuestro país. ENcontrARTE: Claro, pero tampoco podemos obviar la tergiversación y desinformación que hay en el mundo en general con relación a los procesos que aquí se están dando... J.B: Por supuesto, porque hay una campaña por medio de los medios de comunicación privados que pretenden desvirtuar, deformar cuanto se hace en este proceso de transformación pero tarde o temprano, más temprano que tarde, la historia pondrá la verdad en su sitio y el mundo se dará cuenta que aquí no se desarrolla otra cosa que no sea sobre la base de una auténtica democracia, que no sea sobre la base de lo sustancial que son los derechos humanos y el verdadero compromiso de cambio y de transformación para garantizar una sociedad socialista. ENcontrARTE: Sí, evidentemente este tipo de publicaciones que ustedes realizan son necesarias para esa lucha en contra de esos medios poderosos, pero hacen falta muchas más publicaciones para competir con toda esa contraparte... J.B: Sí, hacen falta muchas más, somos chiquiticos frente a las grandes trasnacionales de la información y frente a los grandes medios de comunicación privados venezolanos que no hacen más que deteriorar, deformar y enfrentar nuestro proceso revolucionario.

ENcontrARTE: Ya para finalizar, cómo ha visto Usted esta integración entre los países latinoamericanos y del Caribe... J.B: Todos los días crece el acercamiento entre los pueblos de América Latina y el Caribe, cada día se pone de manifiesto la posibilidad real de reivindicar el pensamiento de los precursores de la independencia, cada día se pone de manifiesto que es posible reivindicar el pensamiento bolivariano y de los distintos libertadores de la América Latina , cada día con los diversos planes de cooperación en lo económico, en lo comercial, en lo social, en lo cultural, en lo político, se pone más en evidencia que la integración se afianza cada vez más y se hace más tangible, más medible, más palpable, y esto tiene muy preocupado al Norte, por supuesto, porque ve la solidez que están adquiriendo estos procesos entre Venezuela y el resto del mundo. Y por supuesto que les tiene que preocupar porque ellos nunca han estado interesados en la integración y se manejan bajo aquel viejo proverbio de ‘Divide y reinarás', entonces, al ver que desde Latinoamérica crecen todas estas grandes pretensiones, interesantes pretensiones de la unidad latinoamericana, a ellos les perturba. Pero cada día más los pueblos se dan cuenta de que es posible juntarnos y compartir mucho más, que es posible fabricar sueños. No hay escenario internacional donde el Presidente Chávez no hable de integración, allí están las mejores manifestaciones del Alba, contribuyendo con sus esfuerzos a la vigorización de la Región , allí están nuestros aciertos, nuestros éxitos, allí están las razones fundamentales que le demuestran al mundo que en América Latina y el Caribe hay grandes condiciones políticas, históricas y sociales que nos hacen fuertes. Hoy está más cercano el pensamiento del Libertador, hoy se interpretan mucho mejor sus virtudes, este gobierno lo pone de manifiesto y en toda América hay grandes sectores, gobiernos o no, solidarios con las intenciones humanistas de la política exterior de Venezuela.



Venezuela, Chavez, Bush, USA, ALBA, Latin America, Iberoamerica, unasur, OEA, OSA, Venezuela, Chavez, Bush, USA, ALBA, Latin America, Iberoamerica, unasur, OEA, OSA, Alternativa Bolivariana, Bolivar, Banco Del Sur

INTEGRACIÓN O UNIDAD (PARTE II)

INTEGRACIÓN O UNIDAD
LATINOAMERICANA (PARTE II)

Por Claudio Katz.

Deterioro del neoliberalismo:
Las obstrucciones que enfrentan los TLCs convergen con la declinación del neoliberalismo extremo. Ya no está de moda la desregulación de los mercados y la apertura comercial de los años 90.




Durante ese período se perpetró en América Latina -al igual que el resto del mundo- una ofensiva del capital sobre el trabajo tendiente a revertir la contracción de la tasa de ganancia. Pero el resultado de esa agresión en la región fue muy contradictorio.

Las clases dominantes lograron deteriorar las conquistas sociales de los trabajadores, redujeron los salarios, aumentaron el desempleo y ampliaron la desigualdad. Pero no pudieron transformar estos éxitos patronales en una base sólida de la acumulación, en comparación a otras zonas de la periferia. En este plano se observa una diferencia sustancial entre la región y el Sudeste Asiático. La agresión patronal precipitó, además, un malestar popular que incentivó las rebeliones sociales y cambios gubernamentales que han modificado el rostro político de la zona.

La crisis del neoliberalismo extremo obedece tanto a la reacción por abajo, como a la gran pérdida de cohesión por arriba. La apertura comercial y desregulación financiera afectaron la competitividad de muchos grupos capitalistas y provocaron pérdidas de posiciones en el mercado mundial. Bajo el efecto de sucesivas crisis, la expansión internacional de importantes sectores patronales quedó obstruida. Esta limitación se verificó en el estancamiento del PBI per capita, en la caída de la inversión extranjera y en el desbordante endeudamiento de la década pasada.

Estos efectos no han anulado el perdurable rol del neoliberalismo como instrumento de agresión a los trabajadores. Tampoco han disipado su preeminencia económica en distintos países. Varios gobiernos derechistas (como Uribe y Calderón) -acompañados por el creciente ingreso de grandes empresarios a la política (Fox en México, Saca en El Salvador, Piñera en Chile, Macri en Argentina, Noboa en Ecuador)- preservan cursos neoliberales. Estas orientaciones benefician a los bancos, a las empresas privatizadas y a los grupos exportadores de materias primas. Pero también en estos países comienza a despuntar la misma tendencia hacia la estatización y el aumento del gasto público que se verifica a escala global.

Este acomodamiento se extiende, además, a ciertas administraciones de centroizquierda que profesan el social-liberalismo. Especialmente Bachelet recompone en Chile un esquema económico heredado del pinochetismo y la Concertación. Con un gabinete de tecnócratas librecambistas implementa ajustes que perpetúan la inserción del país como exportador de minerales, fruta, pescado y maderas.

Pero lo ocurrido en Chile también demuestra que neoliberalismo no es sinónimo de estancamiento. Esta política económica puede generar la regresión absoluta que se observó en Argentina, o el crecimiento social polarizado que se verificó en la nación trasandina. Es importante reconocer esta variedad de resultados, para recordar que el problema de la región no es el crecimiento sino los beneficiarios de ese avance.

El producto bruto aumentó durante dos décadas en Chile junto a la desigualdad social. Por esta razón la quinta parte más rica de la población se apropia actualmente del 56% del ingreso nacional, mientras que el quinto más pobre sólo obtiene el 4% de ese total. La precarización laboral es pavorosa (sólo el 10% de trabajadores participa en las negociaciones colectivas) y la privatización de las jubilaciones le que quitado protección social al 50% de trabajadores. Si este cuadro está cambiando es por el importante resurgimiento de las huelgas y las sublevaciones estudiantiles.

El prolongado crecimiento chileno bajo el neoliberalismo obedeció a las peculiaridades de una economía complementaria de Estados Unidos, que presenta una talla inferior a los países más industrializados de la región. Las clases dominantes impusieron el debilitamiento de los sindicatos y aprovecharon tanto la derrota popular, como la apoyatura social que logró la dictadura entre sectores de la clase media. Sobre estas bases preservaron la estatización del cobre y las reformas en el agro, como paradójicos complementos del neoliberalismo. (1)

El ejemplo chileno confirma que bajo el capitalismo el crecimiento no es patrimonio de un sólo modelo. Esa expansión es compatible con una gran diversidad de esquemas, cuyos frutos dependen en mayor medida de las condiciones objetivas que de las políticas económicas. La ventaja que presenta cada país para la acumulación, su lugar en mercado mundial y la funcionalidad de sus recursos son más determinantes de ese resultado, que el grado de liberalismo o antiliberalismo predominante.

Resurgimiento regionalista

El repliegue del libre-comercio contrasta con el reflote del regionalismo que encarna el MERCOSUR. Este reforzamiento expresa un giro de las principales clases dominantes de Sudamérica, que tienden a tomar distancia de la ortodoxia neoliberal en favor de cursos económicos más estatistas y autónomos del capital financiero internacional. Este viraje constituye una reacción frente a la pérdida de competitividad, que durante la década pasada impuso la fuerte concurrencia extra-regional y la desnacionalización del aparato productivo.

Este giro transforma al MERCOSUR. La asociación fue propiciada en los años 80 por las empresas transnacionales del Cono Sur para abaratar costos y reducir los aranceles, que obstaculizaban los procesos de fabricación articulados entre varios países. Se buscó, además, contrarrestar la estrechez de los mercados nacionales mediante una producción a escala regional.

Pero el convenio ya dejó atrás este propósito inicial y se ha convertido en un proyecto estratégico del conjunto de las clases dominantes. En este punto existe una clara diferencia con el ALCA y los tratados bilaterales. Los principales grupos empresarios locales mantienen una relación de rivalidad y asociación con el capital externo y propician el MERCOSUR como punto de conciliación entre ambas tendencias. En la medida que estos sectores no se han disuelto en la transnacionalización del capital deben dotarse de organismos afines a sus intereses.

Pero las clases dominantes de Sudamérica son internacionalmente débiles y su MERCOSUR enfrenta varios obstáculos estructurales. El tratado no ha logrado gestar autoridades estatales supranacionales y está sometido a la presión disgregadora que imponen los negocios extra regionales. Al conformar una entidad localizada en la periferia, Brasil no cumple el rol económico de Alemania y Argentina no juega el papel político que tiene Francia en el Viejo Continente. El acuerdo opera como Unión Aduanera precaria y Zona de Libre Comercio incompleta y su Parlamento regional permanece inactivo.

El MERCOSUR afronta múltiples conflictos internos que socavan su cohesión. Persisten las rivalidades comerciales entre Argentina y Brasil, que derivan del retroceso competitivo del primer país frente al segundo. Desde el 2003 el saldo comercial ha sido negativo para Argentina, a pesar del superávit que mantiene ese país con el resto del mundo. Argentina crece más que su vecino, pero su inferior competitividad lo obliga a importar más productos elaborados.

El tratado ha quedado, además, muy afectado por la controversia que suscitó la instalación uruguaya de plantas contaminantes de celulosa (de la empresa finlandesa Botnia) en la frontera con Argentina. El conflicto no pudo resolverse dentro del bloque y ha quedado sometido a un arbitraje de la Corte de La Haya. La instalación de la fábrica se consumó a través de un acuerdo bilateral (Uruguay-Finlandia), que rompe los principios de complementación del MERCOSUR.

El trasfondo del problema son las disparidades regionales que empujaron a Uruguay a considerar un eventual acuerdo bilateral con Estados Unidos. Este convenio es improbable, ya que no incluiría la apertura del principal mercado mundial para los productos agrícolas o ganaderos de la República Oriental. Es difícil que Uruguay renuncie al comercio más próximo y seguro que mantiene con Brasil y Argentina y algo semejante ocurre con Paraguay.

Pero el MERCOSUR es un gran cerrojo para las economías reducidas y por esta razón Bolivia elude el ingreso a la asociación. La tendencia a tantear acuerdos por fuera del tratado incluye, además, una negociación de Argentina con México, que afecta la cohesión de la asociación, ya que involucra convenios unilaterales con un socio privilegiado de Estados Unidos.

Sin embargo ninguno de estos conflictos ha impedido el actual resurgimiento del MERCOSUR. Este fortalecimiento expresa a escala regional, el mayor espacio global conquistado por las clases dominantes de la semiperiferia. Al igual que sus pares de otras zonas, los gobiernos sudamericanos cuentan con significativos excedentes comerciales y acumulan grandes reservas en los bancos centrales.

El reflote del MERCOSUR expresa, además, la novedosa expansión de las empresas transnacionales de base local. Las llamadas “multilatinas” o “translatinas” son compañías pertenecientes a capitalistas sudamericanos con fuertes inversiones externas y negocios a escala regional. Se han internacionalizado a un ritmo muy acelerado, concretando inversiones fuera de sus países por 40.091 millones de dólares en el 2006, es decir un volumen 120% superior al año anterior.

Varias firmas brasileñas integran este pelotón (Ameristeel, Petrobrás, Odebrecht), con dos compañías (Petrobrás y Vale do Río Doce) que han logrado situarse entre las 25 empresas no financieras más grandes del mundo. Durante el año 2006 las inversiones realizadas en el exterior por las empresas brasileñas superaron el ingreso de capitales al país.

Pero también algunas empresas mexicanas (Telmex, Cemex) y localizadas en Argentina (Techint) desenvuelven una dinámica semejante. Esta última firma encontró un nicho específico en la industria siderúrgica y se ha expandido a México, Estados Unidos, Venezuela y Rumania. Al igual que las restantes multilatinas, su prioridad es el mercado global o regional y no la industrialización nacional.

El complemento de este florecimiento es el repentino surgimiento de nuevos ricos como Slim en México, que ya disputa un puesto entre los millonarios más poderosos del continente. Los potentados brasileños subieron varios escalones (de la posición 18 a la 14) en ese ranking entre el año 2003 y 2005. (2)

Los dueños de la mutilatinas ya no pertenecen a la vieja burguesía nacional latinoamericana que priorizaba el mercado interno y el desarrollo endógeno. Pero tampoco conforman una prolongación del capital extranjero. No están totalmente transnacionalizadas. Son un sector del capital local asociado con banqueros e industriales del Primer Mundo

El rol hegemónico de Brasil en este enjambre no se limita solo a la preeminencia de compañías y millonarios de ese origen, ni a la creciente relevancia de ese país como exportador de bienes agrícolas e industriales básicas. El mismo liderazgo se observa en la conducción brasileña de todas las negociaciones geopolíticas (conformación de un bloque Sur-Sur, alianzas con India, China y Sudáfrica) y comerciales (“Grupo de 20” en la OMC ).

El correlato de este protagonismo es la presencia militar creciente del país (construcción de submarinos, reactivación del plan nuclear, acuerdos militares con Francia, comando de las tropas latinoamericanas en Haití) y su pretensión diplomática de ocupar un lugar en Consejo de Seguridad de la ONU.

Brasil ha reformulado a su favor el faraónico proyecto de 507 obras de infraestructura por 70 mil millones de dólares, que intenta conectar el Atlántico con el Pacífico sin pasar por el canal de Panamá. Esta red de hidrovías y carreteras denominada IIRSA ha sido asumida por las grandes empresas brasileñas como un proyecto estratégico. El plan será solventado en un 62% por recursos públicos, provocaría devastadores efectos ecológicos y acrecentará la subordinación de los países vecinos. (3)

Pero la perspectiva de un MERCOSUR bajo total hegemonía brasileña no es un proyecto cerrado. Las elites del principal país sudamericano continúan jugando a dos puntas y no definen un lineamiento categórico. Oscilan entre el liderazgo zonal y la búsqueda unilateral de socios privilegiados por todo el planeta. Esta vacilación se traduce en conductas de abstención frente a conflictos regionales o en la promoción de iniciativas (como la Comunidad Sudamericana de Naciones), que no son consensuadas con los restantes países. En síntesis: las indefiniciones actuales del MERCOSUR son las indefiniciones de Brasil.

Políticas neo-desarrollistas

El regionalismo del MERCOSUR es actualmente complementado por políticas económicas neo-desarrollistas, que presentan un cariz más industrialista. Este giro es limitado y no modifica los condicionamientos ortodoxos impuestos por los banqueros en el plano fiscal o en el control de la emisión. Tampoco se revierte la prioridad de las exportaciones, ni mucho menos la contención de los salarios o la expansión de la desigualdad. Pero el distanciamiento del libre-comercio induce a las clases dominantes sudamericanas a ampliar las regulaciones estatales y a reforzar los intereses de las corporaciones que operan a escala regional.

Esta orientación es muy visible en Argentina luego de una devaluación que eliminó la convertibilidad monetaria impuesta por los acreedores. El modelo en curso combina la tradicional centralidad del agro-negocio con fuertes subsidios a los industriales, para proteger a las clases dominantes locales de los financistas externos. Con este objetivo se instrumentó el canje de la deuda y la cancelación de las pasivos adeudados al FMI. Hacia el mismo propósito apuntan el mayor resguardo fiscal frente a futuras crisis y el abaratamiento de los costos industriales, propiciado mediante la regulación de los servicios privatizados.

La política neo-desarrollista apuntala beneficios empresarios que no se difunden a los salarios. El esquema actual convalida la informalidad del empleo, estimula elevadas tasas de explotación y traslada a los precarizados, la pobreza que durante la crisis golpeó a los desocupados. Por esta razón el incremento de la recaudación no ha incentivado ninguna modificación del sistema tributario regresivo.

Pero la estabilidad lograda con este modelo puede deteriorarse si se esfuman las condiciones que permitieron su despegue. Por un lado persiste el contexto internacional favorable de altos precios de las materias primas, pero varios años de reactivación han reavivado la inflación, en un contexto de baja inversión, agotamiento de la baratura de fuerza de trabajo y neutralización del efecto expansivo que generó la devaluación. El cóctel de inflación creciente e inversión reducida corroe al esquema actual. (4)

La vigencia de un giro neo-desarrollista es un tema más controvertido en Brasil. Lula ha preservado un esquema de altas tasas de interés y prioridad de pago de la deuda que frenó el crecimiento. La continuada gravitación del capital financiero se verifica además en la tendencia a mayores ajustes para afrontar las consecuencias de la recesión norteamericana.

Pero estos signos de persistencia neoliberal convergen con la primacía asignada al agro-negocio y a la exportación industrial de productos básicos. En la alianza de los financistas con la burguesía exportadora hay lugar para los industriales de San Pablo y para los fabricantes volcados al mercado regional. La política económica regresiva tiende a amoldarse a la nueva coyuntura industrialista.

Esta adaptación obedece, además, al creciente liderazgo regional de la economía brasileña. A pesar del modesto ritmo de incremento del PBI, las empresas de ese origen continúan su sostenida expansión en la zona. Aquí se verifica un contraste con Argentina, que padece la expatriación de grandes capitales en el circuito financiero internacional y el continuado traspaso de firmas nacionales a propietarios extranjeros, especialmente brasileños.

Esta bifurcación de senderos que se observa entre las dos principales economías sudamericanas es una tendencia de largo plazo y relativamente autónoma de los vaivenes de la última década. Reafirma una inflexión de la primacía que tuvo Argentina durante la primera mitad del siglo XX, que consolida la conversión de ese país en un abastecedor de insumos del vecino hegemónico (repitiendo el esquema de Canadá frente a Estados Unidos). Las causas históricas que han empujado a la Argentina a este lugar en la división regional del trabajo son económicas (gravitación del lobby agrario), sociales (inseguridad de los capitalistas frente a los trabajadores), políticas (inestabilidad de los regímenes militares y civiles) e institucionales (ineficiencia de burocracia estatal). Estas características tienden a recrearse en el contexto de la nueva década. (5)

Pero cualquiera sea la evolución comparada de Argentina y Brasil dentro del MERCOSUR y la primacía que alcancen las orientaciones neo-desarrollistas, esta asociación no ha dado lugar a mejoras populares. Por esta razón su resurgimiento no se traduce en avances sociales, ni en una disminución de la desigualdad. Este resultado induce a evaluar el rumbo de otros proyectos.

Alianza cooperativa

La constitución de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) ha sido una importante iniciativa de los últimos años. Esta asociación surgió inicialmente con el intercambio que desarrollaron Venezuela y Cuba, pero estimuló posteriormente el surgimiento de nuevos criterios cooperativos para regular las relaciones económicas entre los países. Promueve sustituir los principios de competencia y libre-comercio por normas de complementación y solidaridad. Siguiendo estas reglas, Venezuela envía petróleo a Cuba a cambio de actividades educativas y sanitarias, que no se remuneran por los precios vigentes en el mercado internacional.

El ALBA pretende, además, perfilarse como un eje político antiimperialista. Los viajes de Chávez han apuntado hacia esa dirección al desafiar las visitas que realizó Bush. El mandatario venezolano promovió actos de rechazo al imperialismo en países lindantes (Argentina, en Nicaragua, Haití, Jamaica y Bolivia) con las naciones receptoras del presidente estadounidense (Brasil, Uruguay, México y Colombia). Esta acción incentivó grandes movilizaciones antiimperialistas.

Durante el bienio 2005-2006 el ALBA se expandió lentamente, a través de los convenios petroleros que Venezuela ofreció a los países más pequeños y pobres de la región. Estos acuerdos se extendieron a otras áreas con Bolivia, mediante la suscripción de un pacto más específico (TCP). Los acuerdos con Haití incluyeron varias formas de asistencia, con Nicaragua se acordó el ingreso al ALBA (a pesar del TLC que ese país mantiene con Estados Unidos) y con Ecuador se abrieron varias negociaciones. El grueso de los países involucrados soporta índices de miseria superiores al promedio regional y todos se caracterizan por una fuerte presencia de la movilización social.

Durante el año pasado el ALBA fue impulsado por la decisión de cuatro países de abandonar la comisión del arbitraje del Banco Mundial (CIADI) y formar conjuntamente un banco de la asociación. Se ha constituido un consejo de movimientos sociales que planea expandir el ALBA hacia las cooperativas, las empresas recuperadas y ciertos bloques políticos afines. Pero la iniciativa navega por aguas turbulentas, no sólo por la tensión política que sacude a Venezuela y Bolivia, sino también por las propias vacilaciones de sus impulsores. (6)

Ciertos candidatos a integrarse al convenio como Ecuador buscan conciliar este ingreso con el reflote del CAN (Comunidad Andina de Naciones), un organismo que se ubica en las antípodas del proyecto antiimperialista. El CAN sucedió al Pacto Andino como puente hacia la suscripción de los TLCs e incluye al gobierno neoliberal de Uribe. La incompatibilidad del ALBA con este organismo salta a la vista.

Esta iniciativa constituye un esbozo de unidad regional muy alejado de los esquemas de integración que han propiciado las clases dominantes. Pero se ubica en un nivel de gestación inferior a los principales proyectos en curso y afronta el serio peligro de quedar sofocado por el MERCOSUR. Puede abortar antes de constituirse como un organismo de peso, si la asociación comercial de Venezuela con Argentina y Brasil se traduce en un congelamiento del ALBA.

Esta paralización se consumaría si las clases dominantes del Cono Sur logran neutralizar al proceso bolivariano, amoldándolo a las reglas económicas y exigencias políticas que gobiernan al MERCOSUR. Este objetivo promueven Kirchner y Lula, en oposición a los sectores más derechistas de ambos países, que impulsan el aislamiento de Venezuela. La primacía de uno u otro segmento no depende sólo del tablero político, sino de también de los intereses económicos en juego. Mientras que la burguesía brasileña tiene muchas opciones abiertas, sus pares de Argentina han encontrado en el socio del Caribe un inesperado nicho de negocios.

Pero ambos gobiernos trabajan para diluir el ALBA, acelerando por ejemplo la simbólica suscripción de un convenio de libre comercio entre Israel y el MERCOSUR. El significado político de este tratado es tan evidente como su irrelevancia económica. Apunta a limitar los vínculos que ha Chávez establecido con los palestinos y el mundo árabe. Esta política busca también diluir las propuestas reformistas que se debaten en la región.

Notas:

1) Un ex funcionario de la transición ofrece un amplio retrato de las transformaciones del país en: Ominami Carlos. “Hemos sido los buenos alumnos, pero los malos compañeros”. Página 12, 17-9-07

2) Los informes sobre el rol de las “multilatinas” se han multiplicado recientemente, como se puede comprobar en los siguientes textos: The Economist. “Las Hijas de la globalización”. La Nación , 7-4-07. Rubinzal Diego. “Las translatinas”. Página 12, 9-6-07, Krauss Clifford. “Cada vez más empresas latinoamericanas triunfan en EEUU”. New York Times-Clarín, 07.

3) Ojeda Igor, Brasilino Luis. “Las venas cada vez más abiertas de América Latina” (ALAI), 10-3-08.

4) Hemos analizado estas contradicciones en Katz Claudio. “El giro de la economía argentina”. Anuario EDI, n 3, año 2007.

5) Un debate sobre las causas del retroceso argentino frente a Brasil desarrollan: Moniz Bandeira Luis Alberto. “Prosperidad y desarrollo”, Hirst Mónica. “Puede ganar los dos” y Peña Félix “La madurez de un gigante”, en La Nación-18 -11-07.


Alternativa Bolivariana, LAtino America, venezuela, Iberoamerica, LAtino America,

INTEGRACIÓN O UNIDAD parte I

INTEGRACIÓN O UNIDAD
LATINOAMERICANA (PARTE I)

Por Claudio Katz.

Integración y unidad latinoamericana son conceptos diferentes. Mientras que el primer término alude a convenios comerciales, la segunda noción sintetiza un viejo anhelo de asociación política. Esta distinción nunca fue estricta y muchos promotores de ambos proyectos han utilizado una u otra denominación.


Pero, en general, la integración es un estandarte de los empresarios que negocian aranceles y la unidad es una bandera antiimperialista de las organizaciones populares.

Esta diferencia se corrobora, en la actualidad, en los proyectos que impulsan los movimientos sociales o corrientes antiimperialistas y en los programas que propician las clases dominantes. En el primer caso se promueve la unidad para coordinar la resistencia popular e incentivar aumentos de salarios, auxilios a los pequeños campesinos y medidas favorables a la salud y la educación pública. El objetivo es proyectar a escala regional los logros sociales obtenidos en cada país.

La integración es en cambio alentada por las clases dominantes, como un medio para afrontar la mundialización con mayor competitividad e incremento de las ganancias. La internacionalización obliga a los grandes grupos capitalistas a asociarse en bloques o perecer en soledad.

Semejante disparidad de objetivos determina el perfil del ALCA, el MERCOSUR y el ALBA. Estas opciones se encuentran ligadas a gobiernos conservadores, centroizquierdistas y nacionalistas radicales. Uribe (Colombia), Lula (Brasil) o Kirchner (Argentina) y Chávez (Venezuela) son los presidentes más representativos de estos proyectos.

Los conservadores propician cursos neoliberales y políticas pro-norteamericanas, recurren a la represión y se oponen frontalmente a cualquier mejora social. Los centroizquierdistas mantienen relaciones ambiguas con el imperialismo y toleran las conquistas democráticas, pero obstaculizan el logro de reivindicaciones populares. Los nacionalistas radicales sobrellevan fuertes conflictos con Estados Unidos, chocan con las burguesías locales e intentan una redistribución progresiva del ingreso.

Pero estas tres orientaciones -que promueven metas de libre-comercio, regionalismo y cooperativismo- deben lidiar con la nueva coyuntura que ha creado el temblor financiero internacional.

Una crisis en el centro

Durante los años 90 las crisis económicas que sacudieron a Latinoamérica empujaron a un segundo plano los proyectos de asociación regional. Posteriormente estos programas resurgieron junto al crecimiento, pero actualmente afrontan un escenario signado por la crisis en los países centrales.

Esta turbulencia se originó en las fuertes quiebras del sector inmobiliario estadounidense y se ha expandido a todo el circuito financiero, afectando la solvencia de los bancos. Los distintos intentos oficiales de contener la epidemia han resultado infructuosos. La reducción de las tasas de interés, el fondo de rescate timoneado por las grandes entidades y el auxilio a los deudores más solventes no han frenado el tobogán recesivo. Tampoco la socialización de pérdidas con socorros oficiales neutraliza un desplome de gran impacto social, si conduce a la masiva ejecución de las viviendas hipotecadas.

El freno productivo es más grave que el registrado en las dos últimas recesiones (1991 y 2001) y declinaciones financieras (caída bursátil de 1987 y burbuja tecnológica en el 2001). Las contradicciones que corroen a la primera potencia han reducido drásticamente su margen para exportar desequilibrios a las economías rivales o a los países dependientes.

Estados Unidos soporta una escalada ascendente de los precios provocada por el déficit público y el encarecimiento de los insumos importados. Necesita repetir la reducción de tasas de interés que contuvo las desaceleraciones anteriores, sin cortar la atracción de capitales extranjeros que financia el desequilibrio presupuestario. También debe controlar la devaluación que genera ese desajuste, para que la atenuación del déficit comercial con mayores exportaciones no amenace la afluencia del crédito internacional.

El retroceso geopolítico de Estados Unidos torna muy difícil el manejo de estas variables. A principios de la década el imperialismo norteamericano contrarrestó las tendencias recesivas con una exhibición de hegemonía militar y autoridad política, pero el fracaso de Irak obstruye la repetición de ese modelo. El pantano bélico en Medio Oriente le ha quitado fuerza para imponer exigencias a los acreedores extranjeros, que ya controlan el 50 % de los bonos del Tesoro.

La recesión norteamericana tiende a expandirse hacia todas las economías avanzadas por la gravitación de un país que aporta el 20% del PBI global, centraliza las finanzas en Wall Street y acapara el 45% del gasto bélico internacional. El contagio tiende a acentuarse por los obstáculos que enfrenta una acción coordinada del Banco Central Europeo con la Reserva Federal. Este desencuentro expresa el novedoso papel que juega el euro como una moneda rival del dólar e ilustra los efectos de la política monetaria dura que prevalece en el Viejo Continente. Esta rigidez apunta a homogenizar la diversidad de situaciones nacionales, que periódicamente socavan la cohesión de la Unión Europea.

Habrá que ver si Estados Unidos puede disciplinar a su gran competidor, con las armas que utilizó en la década pasada para neutralizar el desafío de Japón. Esta potencia asiática tampoco aporta un contrapeso significativo al actual ciclo económico descendente. Su influencia ha decrecido desde que sucumbió ante las presiones monetarias y comerciales del protector militar norteamericano. Recayó en un prolongado estancamiento, cuya finalización coincide ahora con la recaída recesiva internacional.

El ascenso de la semi-periferia

La crisis actual afecta principalmente a los centros de la economía mundial y no a los países dependientes, que protagonizaron las grandes turbulencias de los años 90. Este desplazamiento del ojo del huracán converge con la eventualidad de un contrapeso sustentado en el papel de ciertas economías semiperiféricas. La discusión sobre el rol de China en un posible desacople del ciclo mundial constituye una hecho sin precedentes. (1)

Pero no es lo mismo escapar del temblor que contrarrestarlo. El gigante asiático podría independizarse del impacto recesivo, pero tiene poca capacidad para contrabalancear un freno en el 75% del PBI mundial, que concentran Estados Unidos, Europa y Japón. El cambio de modelo exportador hacia un esquema consumidor que se augura para China socavaría, además, la baratura de la fuerza de trabajo que ha solventado el crecimiento de las últimas dos décadas. Un giro hacia esa nueva estructura constituye una eventualidad de largo plazo, que no resuelve las urgencias de la recesión actual.

La centralidad asignada a China se extiende a otras economías semiperiféricas de envergadura (India, Rusia, Brasil), pero no al conjunto de las naciones dependientes. Sólo un reducido bloque de países denominados BRICs ha ganado peso global, como resultado de dos procesos: la industrialización exportadora sostenida en bajos salarios y el aumento de los precios de las materias primas.

El primer curso prosperó especialmente en China en un contexto de internacionalización productiva, consolidación de las corporaciones transnacionales y generalización de políticas neoliberales. Estas orientaciones alentaron la competencia internacional por fabricar una amplia gama de productos, con sueldos irrisorios y altos niveles de explotación.

El segundo proceso de encarecimiento de las materias primas ha favorecido a los grandes exportadores de petróleo, minerales o cereales y constituye el resultado de un ciclo ascendente iniciado hace seis años. Esta fluctuación combina alzas coyunturales con una reversión del fuerte descenso precedente (1997-2002). Pero también pesa la demanda estructural generada por la industrialización asiática y la depredación de recursos naturales que impone la hiper-competencia capitalista.

La expansión productiva y comercial de la semiperiferia aumentó la gravitación financiera de sus protagonistas. El papel de los fondos soberanos asiáticos en el socorro de los bancos estadounidenses y la novedosa presencia de empresas multinacionales de ese origen constituyen dos expresiones de ese ascenso. Por el momento no se sabe si este avance desembocará en la consolidación de nuevas clases dominantes o concluirá con una abrupta contraofensiva de las potencias centrales.

Este segundo escenario de reacción imperialista predominó entre 1975 y 1982, luego de la etapa de encarecimiento de las materias primas, auge de los petrodólares y retroceso militar norteamericano post-Vietnam. Durante ese período existió una gran expectativa de constituir un Nuevo Orden Económico Internacional, asentado en la influencia alcanzada por el centenar de países que componía el bloque de los No Alineados.

Pero Reagan y Thatcher sepultaron esta esperanza mediante atropellos neoliberales, despliegues militares y aumentos de las tasas de interés. Ese golpe monetario provocó el desplome de exportaciones y la explosión de endeudamiento del Tercer Mundo, que condujeron a dos décadas de regresión en América Latina, Africa, Europa del Este y el mundo árabe. ¿Se repetirá esta contra-ofensiva? Las fuerzas para implementarla comienzan a prepararse, aunque con cartuchos neoliberales más humedecidos.

Al igual que el resto de la periferia la economía latinoamericana es receptora y no generadora de la crisis actual. Se encuentra más protegida de este temblor que en los años 80 o 90, pero a diferencia de China o el sudeste asiático no sustenta ese resguardo en un perfil industrial internacional competitivo. La región sufrió el impacto devastador de la apertura, las privatizaciones y la desregulación, mantiene bajas tasas de inversión y niveles de crecimiento inferiores a otras zonas periféricas.

La desigual dependencia que mantiene cada economía latinoamericana con el motor estadounidense determina un efecto diferente de la recesión en curso. Mientras México y Centroamérica se encuentran muy atados a ese epicentro, el Cono Sur es más autónomo. Esta asimetría es muy visible en el comercio exterior con Estados Unidos (80% México, 20% Brasil y 10% Argentina) y en la incidencia de las remesas de los emigrantes (muy superior en el hemisferio norte). También el encarecimiento de las materias primas es contradictorio. Los beneficios que obtienen algunos exportadores latinoamericanos constituyen padecimientos para los importadores regionales de los mismos productos.

A pesar del aumento de las reservas que se verifica en todas las economías latinoamericanas, la transmisión financiera de la crisis tiende a ser despareja. La desvalorización del dólar y la “fuga hacia la calidad” de los títulos públicos constituyen dos graves amenazas para las naciones más vulnerables. Los países que deben refinanciar su deuda se encuentran además afectados por el encarecimiento del crédito, que acompaña a las turbulencias bursátiles.

Pero todo dependerá en última instancia de la magnitud de la crisis. América Latina puede digerir una desaceleración coyuntural de la economía estadounidense, pero no una depresión profunda del mercado mundial. El escenario que predomine influirá significativamente sobre todos los proyectos de asociación regional.

Agotamiento del librecomercio

La crisis en curso socava todas las distintas iniciativas de libre-comercio que no pudieron encarrilarse luego del fracaso del ALCA. Esta asociación fue concebida a principios de los años 90 para apuntalar a las corporaciones estadounidense y sus socios locales, desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Se intentaba reforzar una dominación imperialista clásica, combinando los viejos argumentos de las ventajas naturales con los nuevos espejismos de las privatizaciones.

Este esquema excluía la nivelación de los mercados de trabajo, el establecimiento de monedas comunes y la introducción de fondos de compensación para regiones desfavorecidas. Ampliaba las ganancias de los exportadores y las firmas más internacionalizadas, en desmedro de los sectores más dependientes de cada mercado interno. El proyecto quedó enterrado por conflictos entre empresarios, divergencias entre gobiernos y resistencias populares.

El gobierno de Bush buscó contrarrestar este resultado con la sustitución del convenio único por acuerdos específicos. Ya se han suscripto tratados con ocho países (México, Chile, Centroamérica) que generaron desprotecciones muy semejantes en los países latinoamericanos. Las monumentales asimetrías con el gigante del norte han provocado dramáticas consecuencias en el terreno agrícola, laboral o ambiental. Actualmente se negocian varios TLCs (Colombia, Perú y Panamá), mientras que otros quedaron suspendidos (Ecuador) y algunos formalmente aprobados enfrentan una activa oposición popular (Costa Rica). (2)

Los tratados sufren también un creciente rechazo dentro de Estados Unidos. Los sindicatos y las empresas orientadas al mercado interno objetan el aumento del desempleo y la emigración de firmas hacia países con menores salarios. La mayoría demócrata en el Congreso retacea la aprobación de estos convenios, cuándo han caducado los mecanismos de vía rápida que utilizó Bush para viabilizarlos. La crítica a los TLCs se ha generalizado y existe una fuerte presión para revisar específicamente el NAFTA con México.

Esta oposición expresa la pérdida de iniciativa imperialista que acompañó al ocaso de Bush. Sus últimas giras por Latinoamérica desataron la burla de la propia prensa metropolitana, que comparó los magros réditos de estos viajes con las impactantes visitas realizadas en los años 60 por Eisenhower o Kennedy. Incluso se han deteriorado las alianzas que estableció el Departamento de Estado con presidentes derechistas como Calderón, ante la creciente persecución que sufren los indocumentados mexicanos. Las migajas de asistencialismo que ofrece la primera potencia para atenuar la pobreza regional (becas, ayuda), solo despiertan risas e irritación. Por estas razones América Latina se ha convertido en un gran escenario de manifestaciones antiimperialistas.

Resulta difícil dilucidar si el debilitamiento estadounidense favorecerá la expansión de los tratados de libre-comercio con Europa. La imagen de benevolencia que rodea a estos convenios ha quedado categóricamente desmentida por la letra chica de los acuerdos firmados con Chile, México o el MERCOSUR. En estos pactos están presentes las mismas exigencias neoliberales de propiedad intelectual, reducción arancelaria y protección de inversiones que caracterizaban al ALCA. Otro ejemplo de esta similitud se verifica en los nefastos efectos que generaron las privatizaciones perpetradas por empresas del Viejo Continente. En materia de aranceles o subsidios discriminatorios hacia las exportaciones latinoamericanas, la política comercial europea es un calco de la acción estadounidense.

Pero las prioridades geopolíticas de las corporaciones europeas se ubican en otras zonas del planeta (Este Europeo o Africa). Estas compañías no aspiran a desafiar la hegemonía regional de la primera potencia, aunque buscan participar en muchos negocios rentables de Sudamérica. El retroceso estadounidense podría abrirles una ventana para esta intervención, siempre que el agravamiento de la recesión no incremente el proteccionismo comercial en el Viejo Continente.

En cualquier alternativa España continuará jugando un rol importante, puesto que concentra el 50% de las inversiones europeas en Latinoamérica. Los capitalistas ibéricos reorientaron hacia sus viejos dominios coloniales, gran parte de los fondos de compensación que recibieron durante la unificación del Viejo Continente. Lograron capturar importantes tajadas de las privatizaciones (bancos, telecomunicaciones, energía) y crearon pequeñas multinacionales de cierto peso global (Endesa, Repsol, Telefónica) y fuerte sostén financiero (BBVA, Caixa, BSCH). Esta presencia ha generado un influyente lobby de firmas, que presiona a todos los gobiernos para lograr privilegios en electricidad (Nicaragua), tarifas (Argentina) o explotación petrolera (Bolivia). Cuándo el Rey recurre a la altanería colonialista (“Chávez, por qué no te callas”) alza la voz en nombre de este grupo capitalista.

Pero en el tablero del libre-comercio también despunta China. Sus primeras incursiones han sido tan inesperadas, como su incipiente gravitación en puntos estratégicos del comercio exterior (Panamá y Ecuador). Las empresas asiáticas están particularmente interesadas en ampliar la explotación intensiva de los recursos naturales, que ya practican en Africa. En las negociaciones de tratados con Brasil y Argentina pudo notarse la actitud de gran potencia que adopta China, cuándo demanda garantías para exportar y salvaguardas para importar.

Pero estos avatares no modifican el agotamiento de la euforia en el libre comercio que predominó durante la década pasada. Con el fracaso del ALCA perdieron fuerza las privatizaciones y desregulaciones más descontroladas. Esta crisis se proyecta a numerosos planos de la política económica.

Notas:

1) Esta alternativa se asienta en la magnitud de reservas que han acumulado los países semi-periféricos y su nuevo peso en el comercio mundial. Un análisis de esta novedad presentan: Dos Santos Theotonio. “¿Qué hacer con tanto dinero?”. Página 12, 3-5-07 y Corradini Luisa “Los países emergentes ahora financian a las naciones más ricas”. La Nación , 19-2-07.

2) Un panorama detallado presenta: Martínez Osvaldo. “Por la integración de los pueblos”. Ponencia al Encuentro Hemisférico de lucha contra los TLC. La Habana , 3 de mayo de 2007.

* Este texto fue inicialmente presentado al I Congreso de Economía del Desarrollo. Universidad de Málaga, diciembre de 2007. Actualiza los temas expuestos en Katz Claudio. El rediseño de América Latina, ALCA, MERCOSUR y ALBA. Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2006.

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

alba, Alternativa Bolivariana, latinamerica, LAtino America, Iberoamerica, venezuela,